La Valvanera: Punto de Conexión y Anclaje Planetario

Llegamos a la Iglesia de la Virgen de La Valvanera casi a las siete de la noche.

El piso estaba mojado.
Y una llovizna tenuemente seguía cayendo sobre el Cerro de la Cruz.

Iglesia La Valvanera en Chia, Colombia. Foto: Carolina Trevisi

Subimos los escalones hacia la entrada principal de la iglesia.

Estaba cerrada.

Desde su balcón, se abre la vista a los valles de Chía y Tenjo. Y ahora, al volver después de casi 30 años, podía ver cuánto había crecido Chía.

La sabana ya no era la misma.

Las luces de la iglesia estaban apagadas. Solo llegaba, desde el valle, el resplandor lejano de la ciudad. Y en la entrada, un gran foco iluminaba tenuemente la oscuridad.

Caminé por el perímetro del templo.
Tal vez encontraría a alguien que pudiera abrirnos.

Al alejarme del mirador, al fondo vi una luz encendida en un segundo piso.
Me acerqué.
Pero el único que sabía de mi presencia era el perro que ladraba detrás de la puerta metálica.

Espere unos minutos.

Quizás los ladridos despertarían a alguien.
Quizás alguien se asomaría.

Pero nadie apareció.

Me di la vuelta.

Y entonces vi a Yaz caminando por el borde de la iglesia, acercándose hacia donde yo estaba.

Todo sucedió en un instante.

Dio un paso en falso.
Su pie derecho trompicó con el escalón inferior.
Su cuerpo se ladeó hacia la derecha, justamente hacia donde terminaba aquel nivel y comenzaba un desnivel de aproximadamente un metro de altura.

Y entonces ocurrió algo que todavía no sé explicar: Yaz dio una vuelta en el aire y cayó al piso, sentada mirando hacia el lado contrario.

¡Dios mío!

Sentí que se me paró el corazón.
Estaba demasiado lejos.
No alcancé a llegar.

Salí corriendo hacia ella.

Fue tremendamente rápido todo y a la vez en cámara lenta.

Llegué.
No había sangre.
Pero Yaz tenía un fuerte dolor en el borde del pie y en una de sus manos.

Qué susto.

Después de unos minutos logró ponerse de pie.

Adolorida.

Y entonces volvió la llovizna.
Y nosotras todavía no habíamos encontrado el punto de conexión.

Desde el comienzo de ese día sabíamos que había algo que hacer allí.  Nos lo habían dicho primero en la Iglesia de Tabio y después en la cima de Juaica.

Y ahora estábamos allí, bajo la lluvia, después de aquel accidente que pudo haber sido mucho más grave.

Nos hicimos a la entrada de la iglesia, debajo del pequeño techo que nos protegía de la lluvia.
Nos silenciamos.

Y fue allí, en ese umbral, donde comenzó la transmisión.

La puedes escuchar aquí.
O, si prefieres, puedes leer su transcripción:

Merkaba de la Sabana de Bogotá

(0:28) A los iniciados de la Cobra les corresponde activar el merkaba de todo este territorio. Las dos hermanas (refiriéndose a Erika Cruz y Alejandra Cabra) ya han comenzado este ejercicio, es importante adicionar a las siembras que han hecho el regresar y cantar desde sus más altos corazones la nueva frecuencia de la Nueva Tierra desde el amor más profundo, así entonces podrán reactivar este merkaba, esto deberá hacerse en los próximos meses y así el merkaba restaurado de este territorio se comunicará con el merkaba de Cartagena del Cristo y serán dos polos de gran velocidad de ascensión para el territorio que ustedes llaman Colombia.

Colombia querida.
Colombia la de la punta del continente.
Colombia la que contiene el primer bastión de amor del planeta que emite radiaciones en forma de olas a través de toda la tierra.
Colombia, Colombia, Colombia, Colombia.

(2:00)Terminen hagan el ejercicio hermanos del Cobra, iniciados del Cobra, actívenlo. Recibirán más instrucciones una vez el merkaba esté totalmente estructurado, latiendo y haber encontrado su propia velocidad.
Les agradecemos por su servicio.

Llama Violeta Activada y Conexión con Rejilla Planetaria

(2:23) Hermanas, hermana efectivamente te sostuvimos casi un bote de carnero viste en los aires de los aires. Deseamos una pronta recuperación.
Súbete el pie en lo alto, hielo y aceite, y recuerda que eres la Llama Violeta.

Así que activen la Llama Violeta las dos, en ese momento y en este punto.
La Llama Violeta Ascendía ahora transmutando y ascendiendo, transmutando y ascendiendo, ascendiendo.

(3:41) Llama Violeta instalada en la entrada principal del edificio, reconectando este punto a la rejilla planetaria, ascendido, calibrado a través de la llama violeta, espejo de Bucegi, espejo.

Imagen de lo que vi con la activación, creada con ChatGPT usando la foto de Mauricio Jimenez, disponible en Instagram @mauriciojimenez320. Tiene unas fotos y videos preciosos de la Iglesia. Gracias Mauricio!

(4:51) Ascendiendo los códigos,
los códigos del huevo del dragón,
el huevo de oro, ascendiendo, reconfigurando la malla telúrica, el territorio conocido como Colombia.

Que vengan y vengan y
vengan muchas, de muchas, muchas sacerdotisas, muchos guardianes a cantar las nuevas vibraciones de la Nueva Tierra, ahí en ese punto conocido para ustedes como La Valvanera, puerta principal, punto de conexión y anclaje planetario.

Ahora hecho está.

Gracias hermanas por su servicio, pueden continuar ahora.

Un Fin y Nuevos Comienzos

Yazmin, Yazmin, Yazmin, ¿qué pensabas cuando diste el paso en falso?

(7:18) ¿En dónde estaba tu mente Yazmin?

(7:38) Se requiere presencia, presencia y más presencia.
Comenzarás tu trayectoria de servicio tú sola.
No tienes nada de qué preocuparte.
Nosotros te guiaremos y te acompañaremos.

Ya has aprendido en estos meses con la hermana que nos presta la voz, el mecanismo. El mecanismo es igual y sin embargo se ajusta a cada persona que hace el servicio. Nos comunicaremos contigo muy pronto para que comiences tu propio servicio, por esta tierra que amas tanto, en la que te encuentras también sembrada y arraigada, así que aprovecharemos tu amor y tu arraigo para tu servicio. ¿Estás de acuerdo con esta opción, Yazmin?

Y Yaz respondió: Si.

(8:41) Nos vemos en tus sueños, en tus sueños nos veremos.

(9:18) Yo, Jesús el Cristo te saluda.
Hermana esta es el cierre de su trabajo juntas, al menos en este año de manera física. Gracias por su compañía, por su compañerismo, por su ser fiel al servicio.

Hemos observado: ¿cómo es posible que dos seres tan distintos, y tan disímiles, puedan ser unidos por el amor al prójimo? ¿por el amor al planeta? Así que esta es su despedida hermana, hasta aquí por este año.

Vendrán más informaciones, más lugares y más personas, por ahora sólo les agradecemos. Les damos las gracias, les bendecimos y como siempre recuerden que en sus corazones llevan la frecuencia de la Nueva Tierra, ustedes son, como me dijo Saint Germain, parte, hacen parte de la llama violeta ascendida.

No serán tanto misiones, lejos o cerca, pero se les pide presencia y expansión.
Presencia y expansión.
Presencia y expansión.

Gracias hermana por su servicio.
Gracias, gracias y gracias.

Entrega del Manto Inmaculado

(12:10) Yazmín, yo que soy tu madre, te entrego ahora el manto inmaculado.
Recíbelo, para que permita todo tu ser, que cada paso que tú des, esté firmemente anclado a la conciencia, a la frecuencia, a la vibración de quien tú llamas tu Jesús, de quien has pintado cuadros, para que seas una servidora más de la frecuencia crística en la tierra, se requiere presencia, presencia y más presencia.

Ya estás lista para caminar de manera sola o acompañada.

(13:05) Ya no necesitas más de una especie de chaperona.
Ya conoces el camino y yo estoy siempre contigo.

(13:15) Recibe entonces este manto inmaculado, sobre todo tu ser, que será quien guíe tu camino hacia adelante.
Gracias, hija mía, gracias.

La Virgen de Valvanera es la patrona de La Rioja en España. En el siglo 10, la talla fue encontrada por Nuño Óñez, un ladrón arrepentido, que se había retirado a orar en una cueva, en medio del bosque de hayas de los Montes Disturbios. La tradición cuenta que un ángel se apareció a Nuño y al sacerdote que se había unido a él en oración. Les indicó que había una talla de una virgen en un árbol cercano. La talla apareció al interior de un tronco de roble centenario, entre panales de miel y junto a un manantial de agua cristalina. Primero levantaron un altar. Después, un pequeño oratorio. Y con el tiempo, aquel lugar se convirtió en el Monasterio de Valvanera construido en el pico San Lorenzo, bajo el liderazgo riguroso de los benedictinos. Les comparto la interpretación del catedrático español Antonio M. Perez Rodríguez sobre la escultura como una "lección de mariologia medieval": "La imagen es, por una parte, la representación de la nueva Eva que en su mano derecha nos muestra la fruta de la redención y, por otra parte, es la sede de la Sabiduría, el trono de la Santa Sofía, que, con su mano izquierda de largos y elegantes dedos, sostiene, sentado en sus rodillas, a Cristo, la Palabra de Dios encarnada, que expresivamente nos va bendiciendo a todos y nos va entregando la copia fiel de su enseñanza, el códice abierto de los Evangelios". Foto: Monasterio de Valvanera.
Corazón Violeta de La Valvanera

(14:58) Corazón violeta instaurado en los cimientos del centro de esta montaña, de esta colina, irradiándose de manera amplia a través de este punto.
Instaurado.
Reactivado.
Florecido.
En movimiento.

Hecho está.
Anclaje de llama violeta ascendida, realizado.

El corazón del cerro La Cruz, directamente debajo de la Iglesia La Valvanera y conectado con el corazón de la Tierra. Los siete pétalos del loto irradian rayos plasmáticos lumínicos. Imagen creada con ChatGPT usando mi prompt y la foto de Mauricio Jiménez, disponible en Instagram @mauriciojimenez320.

Mis ojos estaban encharcados de lágrimas.
Lágrimas por tanta gracia, tanta belleza, tanta perfección.
Por la “graduación” de Yaz.
Y también porque, desde ese instante, ya comenzaba a extrañarla.

Nuestra primera foto juntas a la llegada en Cusco, Peru. Enero 6, 2026.

Cuánto orgullo sentí por ella.
Cuánta admiración por su camino.
Cuánta gratitud por su compañía, por su delicada presencia y por todo lo que juntas descubrimos.

Ocho meses de travesía durante este 2026.
Siete países (Perú, Bolivia, Colombia, Turquía, Bosia & Herzegovina, Albania, Rumania).
Ocho bastiones del amor activados.
Y unas calibraciones en nuestros cuerpos que casi nos enloquecen!

¡Gracias Yaz, querida!

Y así cerramos aquel 23 de agosto, a 2.698 metros sobre el nivel del mar.

Habíamos reconectado los puntos que van desde la iglesia de Tabio, pasando por la Capilla de la Guadalupana, hasta la cima de Juaica y luego, entre las dos cimas: Juaica y la Valvanera.

Y en la cima de Juaica, con la resonancia de nuestras voces, comenzamos a abrir, capa tras capa, aquello que había permanecido resguardado durante eones. Y al abrirse, ver el corazón de Juaica y guardar su tecnología en el huevo de oro del dragón.

Después, en la puerta principal de la Iglesia de La Valvanera activamos la Llama Violeta Ascendida, como una cortina que cubrirá a todos los que entren.

Restablecimos la conexión entre la cima del cerro de La Cruz y la rejilla planetaria.

Y justo cuando parecía que ya no podía suceder nada más, activamos el corazón del cerro donde descansa la iglesia de La Valvanera.

Radiante.
Vivo.
Como un sol violeta.

Se expandió como una onda que abrazaba toda la Tierra: su superficie, sus montañas, sus aguas… Y latió más allá del planeta.

Y entonces ocurrió algo que todavía me emociona:
los dos corazones,
los de los dos cerros: Juaica y La Cruz,
reconectados,
latiendo en una misma frecuencia.

Y así, los pilares del merkaba de la Sabana de Bogota quedaron activados, listo para quienes irán a terminar de trazar el resto de la geometría.  

Solo me queda agradecer.
Gracias. Gracias. Gracias.

Y ahora, doce días.

Doce días para salir a la India, vía Ámsterdam. 
Doce días para cerrar este ciclo.

Tras la Experiencia

Después de terminar la entrada, me quedaron unas preguntas dando vuelta. 

¿Qué significa Valvanera?
Y, sobre todo, ¿por qué ese nombre, nacido al otro lado del Atlántico, terminó dando nombre a un cerro de la Sabana de Bogotá, siglos después de la conquista española?

¿De donde viene «Valvanera»?

Según una de las interpretaciones recogidas por el Gobierno de La Rioja, la palabra proviene del latín:
vallis venaria —] valle de las venas de agua o valle de los manantiales.

Su nombre expresa la riqueza hídrica de la Sierra de La Demanda, donde Nuño encontró la escultura de la Virgen de la Valvanera.

También se han propuesto otras teorías sobre su origen:
Vallis Venie —] valle del perdón.
Vallis Venationis —] valle de la caza.
Vallis Venus —] valle del amor, la belleza y la fertilidad.

¿Con cuál resuena más con Usted querido lector(a)?

A mí, confieso, me llama la atención la primera: el valle de las venas de agua.

No puedo afirmar que existe una relación geográfica o etimológica entre ambos territorios, pero si reconozco una resonancia simbólica:

Dos montañas.
Dos cimas.
Dos valles.
Mucha agua.

Una misma palabra.
Una misma Virgen.
Un mismo gesto de peregrinación.

Valvanera nació en las montañas de La Rioja, en un paisaje de bosques, manantiales, arroyos y cascadas, cuyas aguas confluyen en el río Valvanera.

Al otro lado del océano, la historia de la Sabana de Bogotá es, en gran medida, la historia del agua.

Generé la imagen usando ChatGPT.

Mucho antes de la llegada de los españoles, los pueblos indígenas aprendieron a habitar este territorio inundable a través de camellones y canales. El agua era alimento, territorio, tecnología y vínculo con lo sagrado. Estaba presente en los relatos de origen, fertilidad y renovación.

Y en ese universo aparece Chía.

En la cosmovisión muisca, ella es la diosa de la luna, esposa de Sué, el Sol, y asociada a las artes, los bailes y los placeres del cuerpo.

La mujer que ilumina la noche.
Una Venus muisca.
¿Y Quién llevó Valvanera a Chía?

No fue durante la conquista.
La advocación llegó hace menos de un siglo, cuando el párroco Luis Alejandro Jiménez impulsó la construcción de una capilla dedicada a la Virgen.

El 6 de enero de 1937 se bendijo la primera piedra. Comenzaron entonces las obras, y se inició la transformación del paisaje con la apertura de caminos para subir los materiales en lomo de mula, y luego la tala del bosque y la construcción de casas. Al final, se rebautizo la montaña a La Valvanera.


Otra Pregunta: ¿Por qué el Padre Jiménez escogió esa Advocación?

Hasta ahora no he encontrado documentos que permitan establecer un vínculo del Padre con La Rioja: ni familiar, ni biográfico, ni territorial.

Lo que sí sé, es que la Virgen de Valvanera no llegó a cualquier lugar.

Llegó a un antiguo territorio muisca.
A una tierra modelada por el agua.

No llegó a la cima de una montaña.
Llego al templo vivo del Divino Femenino.
Desde donde mira hacia Chía: tierra de la Luna.

Valvanera.

Un nombre.
Dos memorias.

Y, entre ambos, una misma intuición:
El agua que da vida.
La montaña que la guarda.
Y lo femenino que la ilumina.

Gracias a Alex, nuestro guía, quien nos llevó a la cima del cerro de la Cruz.
Gracias a Yaz por su compañía, por organizar toda la logística de este día, y por conducir.
Gracias a Erika Cruz Salazar por subir el audio de la transmisión al canal de YouTube.

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