Punto de Luz «Siete Sentidos» (La Mesa, Colombia)

Continuando con la entrada anterior, hoy no voy a hablarte de mi viaje con la psilocibina. Voy a contarte lo que ocurrió después.
 
La Instrucción

Después de finalizada la toma, todos nos reunimos en el restaurante, rompiendo el ayuno con un sencillo y exquisito caldo.

Yo lo saboreaba lentamente cuando llegó la instrucción: “Ve a la parte más alta de la montaña”.

Mi primera reacción fue casi automática: “Ahora?”
La respuesta llegó con la misma claridad: “Si. Ahora.  Esta noche”.
Con Marce en Zavideoci, Bosnia & Herzegovina (mayo 22, 2026). Foto: Michelle Acosta.

Me quedé unos segundos en silencio.

Marce estaba sentado al frente mío.

Le pregunté: ¿podría llevarme a la parte más alta de la montaña?

Marce me miró y respondió: “Caro, es un poco tarde. Está oscuro, hay animales… ¿Quizás no será mejor mañana por la mañana?”.

Tenía todo el sentido.
Estaba oscuro.
Era de noche.
Y subir una montaña a oscuras no parecía precisamente la mejor idea.

Me quede pensativa.
Terminé mi caldo.

Regresé a la habitación. Mientras buscaba mis tenis, escuché nuevamente: “Dile a Sebastían” (el hijo de Marce). Ya había aprendido algo: cuando una instrucción llegaba con tanta claridad, lo mejor es seguirla.

Salí de la habitación.
Y me encontré con Yaz.

Le comenté sobre las instrucciones, y le pregunté: ¿Vamos?

Yaz ni siquiera lo dudo: De una. Vamos.


Sin Mapa

Regresamos a la zona donde estaban los demás. Y entonces, me encontré de frente con Sebas.

Descalzo.
Sin camisa.
En shorts.

Podría haber pensado que era la persona menos preparada del mundo para subir a la montaña de noche. Pero eso no importaba.

Lo miré y le pregunté: ¿Sebas nos llevas a lo alto de la montaña?

Su respuesta fue inmediata: De una.

Y así fue.

Sin preguntas.
Sin mapa.
Sin linternas.
Sin saber el para qué.

Sebas tomó la delantera.
Yaz y yo lo seguimos.

Sebas!

Y los tres comenzamos a subir.


El Punto Más Alto

Bajo la guía de Sebas, subimos ascendiendo hasta llegar a la parte más alta de la montaña. Y, de pronto, la montaña parecía aplanarse.

Ya no se trataba de seguir subiendo. Ahora había que encontrar el punto de conexión. 

Finalmente, encontramos unas piedras.

Me senté sobre una de ellas, mirando hacia el valle. Sebas y Yaz se sentaron al frente mío en otras piedras, que parecen nos estuvieran esperando. 

Sin haberlo planeado, los tres estábamos formábamos un triángulo.


Portal Punto de Luz en La Mesa

A nuestro alrededor, las chicharras zumbaban entre la vegetación.
La frescura de la tierra caliente comenzaba a respirar.
La noche se sentía viva.
Y, al mismo tiempo, apacible.

Ahí sentada sobre aquella piedra que parecía un huevo gigante, comenzó la transmisión.

(0:49) El trabajo hecho hoy abajo requería de ser ascendido a la cima, al punto más alto de lo que se refieren como esta montaña. 

(1:06) ¿Entienden?
Abajo es plano, ustedes están arriba, unidos por los vértices, formando un triángulo, completando el portal. Este es un portal dado por las gracias, por las gracias, por las gracias de Marcela y su familia.

Marce y su familia

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(1:36) Ella y la doctora Pabón, Pabón, Pabón como el pavo real, tendrán más indicaciones. Esto es mucho más de adicciones o con adicciones, se trata de establecer un punto de luz, un punto de luz que sea reflejo de la mente de Dios, del corazón de Dios. 

(2:07) Aquí se verán muchos milagros, la conciencia de la Virgen guarda esos milagros. La conciencia de la Tierra guarda las memorias ancestrales de los elementales aquí presentes.

Dile a Marcela que cuando requiera conectarse para pedir, solicitar claridades, suba y se siente donde tú estás sentada. Este es el punto de conexión principal para ella, para toda la montaña y para gran parte de la región. 


Salva-guardar el Ojo de Agua Siete Sentidos

(3:23) El ojo de agua (Siete Sentidos, La Mesa, Cundinamarca, Colombia) no requiere tanto ser protegido, más bien salvaguardado.

Salva-guardar.
Guardar.

Sólo se guarda lo sagrado.
Sólo se guarda riquezas.
Sólo se guarda lo valioso.

Conexión entre Ojos de Agua

(4:02) Yazmín, la conexión hoy entre los ojos de agua fue enteramente magistral.
Reconoce entonces tu poder para unir las aguas, las aguas que nadie ve, pero que tú tampoco ves, pero que, si sientes, reconoces. 

(4:26) Reconectar los ojos de agua en la Tierra es fundamental, pues el trabajo realizado en Turbaco, descendiendo hasta la Ciénaga de la Virgen, ya ha sido expandido, requiere de mayor conciencia para ser solidificado, materializado, de una manera que los hombres y las mujeres del globo terráqueo puedan entender y comprender. 

La conexión de las aguas será también parte de la misión en Bosnia, en Estambul, en Albania y en Romania, porque son las aguas las que llevan la memoria más sutil, la memoria más perfectamente guardada de las geometrías de la Nueva Tierra, que hacen eco sobre la construcción inicial de este planeta. 

(5:20) Por eso les hemos pedido que tomen agua, agua cargada de sol, agua lumínica, agua dorada, agua hecha oro, o más bien oro estructurando el agua que ustedes beben.

(5:43) Sus mitocondrias llevan recibiendo esta información ya hace semanas, incluso meses. Esto es simplemente una preparación para ustedes para el nuevo viaje que se avecina, no solo Cartagena, sino los otros destinos.

(6:01) ¿Son destino?
No, son puntos en un mapa.
Carolina: recuerda las coordenadas, recuerda las coordenadas.
Debes marcar los puntos para encontrar y descubrir las nuevas geometrías. 

(6:19) No es que las viejas antiguas geometrías sean eliminadas. Lo que pasa es que entran unas nuevas geometrías que inyectan de una potencia, de una vibración, de una frecuencia nueva, y por eso hablamos de la geometría de la Nueva Tierra, que no es la misma de la geometría de la antigua o vieja tierra. 
Es una geometría ascendida, vibrante, pulsante, plasmática, interconectada.

Serán muchos los puntos en el planeta tierra donde la conexión con el cosmos y con los hermanos y las hermanas de otras galaxias se haga más frecuente, más visible, más clara, más contundente.

Instrucciones para la Misión a Cartagena del Cristo

(7:09) La misión en Cartagena es, en su defecto, muy sencilla. Hay, deben, invito a que conecten el merkaba. Esa es su única misión.

Si la hacen apropiadamente, estarán haciendo un servicio planetario extraordinario pues el merkaba de Cartagena activará otros merkaba de otros puntos de luz, antiguos de oscuridad, y así entonces el spin cambiará, y así entonces el cambio se verá. 

(8:04) Van a estar muy cerca del Ecuador, del punto medio de la tierra, donde hay mayor polaridad, mayor magnetismo. Ese es el magnetismo necesario para activar el merkaba. Deberán alinearse con las frecuencias telúricas de la tierra en los puntos que les hemos dado.
No requieren ir a los cuatro puntos.
Requieren que Carolina se proyecte a sí misma de manera simultánea a los otros dos puntos, mientras construyen los triángulos por separado, los invierten y construyen el merkaba. Les daremos más instrucciones cuando estén llegando a esa, la ciudad del Cristo. 

(9:37) Hermano Sebastián, gracias por haber traído a las hermanas a este punto. Difícilmente habrá ellas podido recorrer el camino sin perderse. Pero esto es lo que pasa cuando alguien conoce el camino, inclusive conoce el camino descalzo, descalzo, descalzonado, descalzo. 

(10:06) Tu misión en esta tierra es extraordinariamente potente.

(11:15) Nadie tiene tus respuestas, porque solo tú eres tú, y tú tienes una misión muy especial.  Eres un niño lindo en el cuerpo de un hombre.
Preserva eso.
Esa inocencia, esa inocencia de ver las cosas es lo que te permitirá ver y hacer lo que ustedes los humanos llaman innovaciones. 

Pues no se puede innovar con ojos cansados, con ojos viejos, con gafas prestadas. Solo se puede realmente innovar desde la mirada más pura del corazón.

(12:03) Y no estamos hablando de tus ojos con los que viste el camino de ascenso, ni con los que vas a guiar a estas hermanas en el camino de descenso a la parte plana de este triángulo. Estamos hablando de los ojos de tu corazón. 

Ya te lo mostró hoy el hongo, honguito.
Esa planta humana.
Esa planta terrestre.
Esa planta que contiene códigos estelares de hace muchos de millones de años.

(17:47 – 18:07) Hablo en otro idioma.   

(18:18) Que el amor infinito, colme siempre sus corazones. 
Puede caminar en paz, de bajada, para que sus corazones humanos nos exalten como en la subida.
Descansen.

Felices noches.
Siempre días, pero noches para usted. 

Le saluda el Comando Nuclear.
Comando Solar. 

Gracias, gracias, gracias.

Bajamos nuevamente la montaña.
Esta vez Sebas cogió por el otro lado, siguiendo una ruta distinta a nuestro ascenso.

Cerca de la casa nos esperaba un árbol grande y frondoso: el aromático Syzygium jambos.
Sebas nos ofreció uno de sus frutos: una pomarrosa.

La recibimos.

Qué delicia.
Qué frescura.

Y con aquella dulzura todavía en la boca, me fui a dormir.

Antes de cerrar los ojos tuve un insight.
Algunas experiencias no finalizan cuando termina la ceremonia.
A veces, es precisamente ahí cuando comienza el servicio.

Marce entre sus pomarrosos, que, desde esta perspectiva parecen dos grandes pulmones.

Quizás por eso había recibido aquella instrucción.
No era simplemente subir una montaña.

Era caminar una geometría.
Era cerrar una forma.
Era dar nacimiento a algo nuevo.

Tras la Experiencia

Después de escribir esta entrada, entendí que, efectivamente, la toma de hongos había sido un alistamiento.

Pero no solamente para mí.
Quizás ni siquiera principalmente para mí.

Fue un alistamiento para el territorio.
Para Marce.
Para Xime.
Para todo aquello que está por suceder en aquel lugar.

Esa noche no marcó el final de una ceremonia.
Fue los cimientos de una magia.
De los milagros que ocurrirán en Siete Sentidos de la mano de Marce y Xime.


El Merkaba de la Montaña Sagrada de Siete Sentidos

Lo que había ocurrido tuvo una geometría.

Primero, durante la toma de hongos, se estableció la base del primer triángulo. Cada uno de los pasos y movimientos interiores de quienes estuvimos ahí, sin saberlo, estábamos trazando el primer lado del triangulo.

Después, caminando por un lado de la montaña, trazamos su segundo lado.  Y de manera simultánea, por reflejo, el tercer lado.

Y unimos los laterales en el punto de conexión, el vértice, el cual esta alineado con el lago que esta abajo, que a su vez nace del ojo de agua Siete Sentidos.

Tres lados.
Tres vértices.
Tres ángulos.

El fuego elevado al cielo.

Tetraedro superior trazado.
Anclaje de un punto de luz.

Ascensión de ese punto de luz a la rejilla planetaria.

Pero la geometría aun no estaba completa.

Al buscar el camino de regreso, continuamos caminando sobre la parte plana de la montaña y terminamos trazando la base del segundo triángulo.

En el descenso, cada uno de nuestros pasos jalo los laterales del segundo triangulo, invirtiéndolo.

Dos triángulos integrados.
Estrella tetraédrica formada.
Cuerpo de luz cristalino de la montaña activado.

Después de subir al punto de luz, tuvimos que volver a la tierra.
Y la tierra nos recibió con un fruto: una pomarrosa.

Dulce.
Fresca.
Inesperada.

Una pequeña rosa convertida en alimento.

Una confirmación de la integración de lo celestial y lo terrenal: el merkaba de la montaña sagrada de Siete Sentidos.

Presagio de los frutos que vendrán.

Un boceto de la geometría del merkaba Siete Sentidos.

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