Medida 1 KAM

En la sala de espera del aeropuerto en Bogotá, entre sorbos de soda con limón michelada, Yazmín me compartió un sueño que había tenido la noche anterior.

Se despertó repitiendo la frase: “Lo que se obtiene demasiado superficial, va arriba”.

Aun en su sueño, vio algo más.

En letras negras apareció un texto breve: “medida 1 KAM”.

Con los ojos entreabiertos tomó su libreta y escribió las palabras antes de que se desvanecieran.

Foto: Yazmín Beltrán.

La frase la sentí oracular.
Las letras las sentí técnicas.

Mi mente hizo una asociación automática: KAM – Kamakhya. Pero descarté esa conexión casi al instante.

Y ustedes queridos compañeros de camino, ¿qué entienden con la frase?
¿Tienen alguna referencia sobre “medida 1 KAM”?

Había un hecho: ni Yazmín ni yo habíamos escuchado antes esa palabra: KAM.

Entonces comenzaron las preguntas:
¿Será una unidad de medida?
¿Un concepto?
¿O tal vez una indicación?

Así que, aprovechando el tiempo de espera antes del vuelo, hice lo más mundano que uno puede hacer cuando algo misterioso aparece en un sueño: buscar en Google.

Los resultados fueron curiosos y nuevos para mí, aunque ninguno parecía tener relación directa con el sueño:

  • KAM: Sigla en inglés para Key Account Manager.  Designa al responsable de gestionar las cuentas estratégicas de una empresa, y asegurar relaciones comerciales a largo plazo.
  • KAM: un medidor o sistema de corte de agua utilizado en instalaciones hidráulicas industriales.

Nada de eso parecía explicar la frase. Sin embargo, ambas definiciones tenían que ver con gestionar un flujo.
Flujo de relaciones.
Flujo de agua.

Nota mental creada.

Por su lado, ChatGPT sugirió otras posibilidades:

  • KAM como unidad de anclaje: un sonido, un mantra, una clave, un ciclo. ¿Quizás es la llave tonal del portal?
  • KAM como abreviatura de Kamakhya, lo que inmediatamente me llevó a pensar en mi asociación inicial y mi sueño.

Este juego se volvió más interesante cuando pedí buscar “KAM” en cualquiera idioma. Lo que apareció fue una constelación inesperada de significados:

  • En sánscrito, a raíz y el verbo kam (कम् / काम) está asociada al deseo, amor, placer y atracción.

Kāma (काम) conserva el significado y es uno de los cuatro fines de la vida humana en la filosofía védica (dharma, artha, kāma, moksha), representando la fuerza del deseo que mueve la vida: placer, amor, disfrute. Por asociación llegaron a mi mente: Kamakhya, kamasutra, dios Kama (eros cósmico), kamala (loto), kamini (mujer deseable), kanta (amado o amada)

  • En arameo, la raíz Q-M (ק-מ) significa levantarse, erguirse, sostenerse.
  • En hebreo קם (QAM) mantiene ese mismo sentido: ponerse de pie, emerger, establecerse.
  • En alemán e inglés antiguo, kamm significa peine o cresta o cima.
  • En japonés existe kami (神) para referirse al espíritu o divinidad, y kami () para indicar arriba.

Algo me llamó profundamente la atención. Palabras provenientes de tradiciones muy distintas, separadas por idiomas, culturas y geografías, parecían converger alrededor de un mismo campo de significado: deseo, cima, ascenso.
Aquello que se eleva.
Todas apuntan hacia arriba.

Un llamado a la verticalidad.

Y ese llamado resonó con fuerza porque no era nuevo. Era el eco de la invitación que habíamos recibido días antes en Chichén Itzá, cuando la conciencia de Shiva habló de ser piedra, de erguirse como la secuoya roja.

 Entonces surgió una pregunta inevitable: ¿Qué tiene que ver “Medida 1 KAM” con la transformación de la rejilla de esclavitud? ¿Y con la reconexión del portal entre Cartagena de Indias y la constelación de Orión?

La respuesta honesta es simple: no lo sé.

Pero decidí seguir la primera asociación que apareció en mi mente: KAM – Kamakhya. El mismo lugar que había aparecido en mi sueño 6 noches atrás.

He explorado algunas zonas de la India, incluyendo algunos Shakti Peethas, pero nunca he hecho planes de visitar el Templo de Kamakhya.

Nunca he estado en el estado de Assam.
Nunca he conversado con alguien que haya visitado el templo.
Ni había leído o estudiado sobre ese lugar.

En otras palabras: ni Assam ni Kamakhya eran un referente en mi vida. Por eso decidí hacer lo único razonable en ese momento: investigar.

Y se me fue un poco la mano, así que les comparto los resultados preliminares en la próxima entrada.

Me despido presentándoles al templo de Kamakya, ubicado en la colina Nilachala, a a las afueras de Guwahati, capital del estado de Assam en el noreste de la India.  La estructura que vemos hoy es del Siglo 16, pero la devoción al Divino Femenino en esta zona antecede a los pueblos Arios (indo-iraníes), habitantes del valle del rio Brahmaputra.

El templo de Kamakhya es uno de los cuatro Shakti Peethas originales (he escuchado nombrar hasta 108 santuarios). La expresión Shakti Peetha significa literalmente “asiento de la Diosa”. Según la tradición, estos lugares sagrados surgieron donde cayeron partes del cuerpo o las joyas de Sati, la primera consorte de Shiva.

Cuando Sati murió, Shiva cargó su cuerpo y comenzó a danzar el Tandava, una danza de duelo tan poderosa que amenazó con desestabilizar el universo. Para restaurar el equilibrio, el dios Vishnu utilizó su disco para fragmentar el cuerpo de Sati. En Kamakhya se cree que cayó su yoni, símbolo primordial del origen, la fertilidad y el poder creador de la vida.

Por otro lado, el Templo fue construido como una ofrenda de amor. La tradición cuenta que Narakasura, un rey demonio enamorado de la diosa Kamakhya, le propuso matrimonio. Ella aceptó con una condición: que en una sola noche construyera un templo, un estanque y una escalera de piedra del rio Brahmaputra hasta la cima de la colina de Nilachal.

Naraka iba por buen camino.
Kamakhya hizo que un gallo cantara antes del amanecer. Creyendo que había fracasado, Naraka abandonó la obra.
Nunca se casaron.

La devoción continuó, así como sigue fluyendo el Brahmaputra desde el Monte Kailash en los Himalayas hasta el Golfo de Bengala.

Si alguien siente el impulso de ofrecer una interpretación sobre la frase —o alguna pista sobre lo que podría significar “Medida 1 KAM”, desde ya estoy agradecida.

A veces las respuestas no llegan de donde uno espera, sino de la conciencia colectiva que se teje cuando una pregunta se comparte.

Gracias a Yazmín Beltrán por confiarme su sueño y permitirme compartirlo aquí con ustedes.

Descubre más desde One Soul Atlas

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Scroll al inicio

Descubre más desde One Soul Atlas

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo