En septiembre de 2024, cuatro cómplices se unieron a un viaje breve, pero profundamente intencionado hacia Escocia. Era la continuación natural de una información recibida meses antes, en abril, cuando me encontraba dentro de la Cueva de Sita y Rama en Nashik, India.
Solo contábamos con cinco días (del 28 de septiembre al 2 de octubre), mucho menos tiempo del que requería la instrucción original. Y como dice el refran, “el que mucho abarca, poco aprieta”, decidí que nos encontraríamos en Inverness, la ciudad más cercana con un aeropuerto al corazón del Pentagrama Sagrado de Escocia: Lago Moy (Loch Moy).
¿Por qué Loch Moy? Porque se encuentra en una encrucijada de líneas ley que también funcionan como el vórtice de dos triángulos entrelazados. Las estructuras piramidales gemelas conservan las mismas proporciones que la Gran Pirámide de Giza (Egipto). Del mismo modo, el Lago Moy es un reflejo de Butley, un pequeño pueblo a solo quince minutos de Glastonbury (Inglaterra).
Al ser el centro, cualquier intención anclada allí se propaga a los puntos que forman el pentagrama. El centro amplifica, replica e impone coherencia.
Imágenes de David Furlong.
Desde Inverness, emprendimos rumbo hacia el norte, hasta el Círculo de Brodgar (Ring of Brodgar), un antiguo anillo de piedras que descansa en un estrecho istmo de la isla de Orkney. Después regresamos a Inverness.
Visitamos el Templo Druida, hicimos una pausa junto al Lago Ness y, finalmente, nos dirigimos hacia el centro: el lago Moy.
Fue entonces cuando el camino comenzó a desdibujarse. Nos perdimos varias veces. Google Maps falló repetidamente, llevándonos a calles destapadas sin salida, parajes desiertos y, en un par de ocasiones, a puntos absurdos en plena carretera. Waze no funcionó mejor. Tras recorrer el mismo circuito por tercera vez, surgió en mí una intuición silenciosa pero firme, casi imperativa: gira ahí.
Obedecimos.
Ese camino angosto, de tierra rojiza, nos condujo a un lugar inesperado: un monumento para conmemorar a Lachlan, el trigésimo jefe del clan Mackintosh. Más allá del nombre del computador y alguna mención lejana en la serie Outlander, ninguna de nosotras tenía referencias sobre ese clan.
Bajamos del auto. Respiramos. Contemplamos el paisaje. No sabíamos aún qué hacía ese desvío en nuestro trayecto, pero intuíamos que no había sido un error.
Finalmente, llegamos al Lago Moy. Aparcamos y caminamos hacia el agua. Pero no era la isla privada. Tampoco la otra isla. Nada coincidía con la imagen que tenía en mi mente. Me sentí perdida. Y, para ser honesta, también avergonzada. Había traído a otras personas hasta allí. Había seguido una instrucción. Y, sin embargo, no reconocía el lugar.
Me detuve.
Respiré.
Y pedí en silencio y absoluta sinceridad que me guiaran.
Entonces, en ese preciso momento, las nubes se abrieron suavemente y varios rayos de sol atravesaron el gris espeso. Un orbe luminoso quedó suspendido sobre la superficie del agua, inmóvil, señalando con claridad un punto concreto. No fue un destello fugaz, sino una presencia sostenida, deliberada.
Ya no había duda.
Quédate ahí. Quédate ahí, en el agua.
Así que nos imaginamos de pie en medio del agua. Suspendidas. Etéreas.
Ahora bailen, con alegría.
Y así, cuatro latinas bailamos sin música, riendo libremente bajo el cielo gris de Escocia.
Ahora, permanezcan juntas. Hombro con hombro.
Nos acercamos. Respiramos en esta nueva geometría. Nos quedamos quietas.
Mientras contemplaba el agua, sentí como mi corazón se expandía: suave, lleno. Y entonces llegó el mensaje final, claro y directo:
… corazones rotos… ahora ve al Lago Titicaca.
¿Qué?
¿El lago Titicaca?
¿Qué conexión podría existir entre Nashik, el Lago Ness y el Lago Titicaca? ¿Y qué tiene que ver el amor y los corazones con todo esto?
Esa noche, comencé a investigar.
- Las coordenadas de los dos lagos no coincidían.
- Ambos lagos tienen islas.
- El lago Moy tiene dos islas. Una es privada y está adornada por un castillo que fue la sede del clan Mackintosh. El escudo de armas del clan muestra un león o un gato salvaje, y su lema reza: «No toques al gato sin guantes».
- El nombre del lago Titicaca proviene de la lengua aimara.
- Titi: gato salvaje.
- Karka: roca.
Cuenta la leyenda que los titis vivían en las islas rocosas del lago y nadaban desde las islas hasta el continente en busca de alimento.
El Titicaca alberga la Isla del Sol y la Isla de la Luna, símbolos de lo Divino Femenino y lo Divino Masculino.
Nota personal, octubre de 2024:
- Ahora tenemos una pareja (Sita y Rama) vinculada a dos lagos en diferentes continentes. Ambos lagos hacen referencia a arquetipos felinos. Todos parece converger en torno al amor.
- Ir al lago Titicaca.
El Titicaca permaneció en el fondo de mi mente durante 14 meses. Volvió a aparecer en Transilvania. Para ser sincera, me sentía agobiada con tantas cosas sucediendo de manera simultánea que no me imaginaba organizar un nuevo viaje.
Pero el llamado se hizo cada vez más fuerte.
Sentí que tenía que ir durante el primer trimestre de 2026.
A principios de diciembre de 2025 hice un trato conmigo misma: iré, pero tiene que ser fácil. Un viaje en el que solo tuviera que decir que sí, hacer las maletas e irme.
A mediados de diciembre, surgió la oportunidad. Me uní a un grupo que viajaba a Perú como parte de su graduación de una formación sobre los pasos de Kryon, dirigido por Diana Carvajal. No necesitaba conocer los detalles del itinerario. Solo necesitaba llegar al lago Titicaca.
Le pedí a la agencia de viajes que añadiera tres días más en el lago. La agencia me sugirió un alojamiento en la isla de Taquile.
Acepté sin dudarlo.
Fechas del viaje: del 6 al 14 de enero de 2026.
Mi agradecimiento a mi querida Maribel Caro, quien guardó el chat grupal de nuestro viaje a Escocia, insumo clave para escribir este post. Y como diría Maribel: ¡Gracias a nuestros guías! ¡Los mejores de todos los guías!
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