¿Por qué Estambul?

Queridos compañeros de viaje:

Esta pregunta tiene dos respuestas.
Una es corta y directa.
La otra necesita tiempo, memoria y un poco de historia.

Les daré las dos.

La corta: vamos a anclar el tercer pilar del amor en la isla del centro del Bósforo, y el foco serán las aguas de Estambul.

La larga empieza unos meses atrás.

Finales de Enero de 2026 – Bogotá

Para entonces ya era claro que nuestras vacaciones familiares serían en Japón, y que antes de llegar a Tokio participaría en el retiro en el Valle Sagrado de Visoko, en Bosnia & Herzegovina, del 14 al 21 de junio.

Mi mente estaba ocupada en un solo asunto logístico: cómo llegar rápido a Sarajevo y cómo salir de ahí hacia Tokio.
Y por alguna razón, solo miraba vuelos de Bogotá a Europa.
Solo Europa.
Como si una parte de mí todavía no quisiera ver el mapa completo.


Finales de Febrero 2026 – Bogotá

Una mañana cualquiera abrí Instagram y lo primero que apareció fue el video de una mujer que no conozco ni sigo. Decía que la manera más rápida y fácil de viajar de Bogotá a Japón era vía Estambul.

No se me había ocurrido.

Y resultó ser la pieza que faltaba: desde Estambul podía volar sin escalas a Sarajevo, y luego sin escalas a Tokio. Como si fuera poco, Estambul me encanta, así que un día entero para seguir descubriendo esa ciudad sonaba perfecto.

El plan se armó solo, como se arman las cosas cuando ya estaban decididas en otro plano:
Bogotá → Estambul → Sarajevo… y de vuelta a Estambul, para cruzar hacia Tokio.


Abril 9 de 2026 – Bogotá

Un día cualquiera en mi casa, Yaz y yo dudábamos entre ir a Albania o a Rumania. Nos entregaron la siguiente información sobre Estambul:

Busquen la isla del Bósforo. Canten desde ahí y anclen otro, otro, otro pilar del amor. Esa tierra firme está rodeada de agua y esa agua conduce a la separación aparente de dos continentes.
Al cantar y anclar allí la más alta frecuencia del amor de los dragones, de la historia más antigua de este ciclo humano, podrán recordar lo que es existir en unidad.

Visiten las aguas.
Las aguas del Bósforo.
Las aguas de Hagia Sofia.
Las aguas, las aguas, las aguas.
Sumérjanse en las aguas.

Beban mucha agua cargada con información del sol.
Agua lumínica, agua reestructurada.

Hice la búsqueda y aprendí que hay varias islas: Kız Kulesi (Torre de la Doncella) y las Islas Príncipe. Y me quedó la duda. Solo estaríamos un día en Estambul y quería asegurarme de que iríamos a la correcta.

Las aguas de Hagia Sofia, en cambio, tuvieron sentido inmediato para mí. Desde la primera vez que entré, hace más de diez años, tuve la extraña sensación de caminar sobre agua. Como si el mármol, y luego la gruesa alfombra del salón principal de oración, fuera un colchón líquido, vivo, respirando bajo mis pies.

Al indagar un poco más, aprendí que bajo la ciudad y en los alrededores de Hagia Sofia duermen cisternas bizantinas: estructuras subterráneas que durante siglos guardaron el agua de Constantinopla. Visitaremos entonces la Cisterna Basílica (Yerebatan Sarnıcı) y la Cisterna de Teodosio (Şerefiye Sarnıcı). Bajaremos a las aguas que sostienen la ciudad desde abajo.

Mayo 16 de 2026 – Bogotá

Ya tenía los nombres de las islas, pero seguía sin saber cuál pertenecía realmente al Bósforo. Pese a toda la información, la duda persistía. Y ante mi pregunta, llegó la respuesta:

Estambul ya está todo completo. Es el agua, es el agua la que importa en Estambul.
Solo hay una isla que realmente pertenece al Bósforo. Las otras son islas, islotes, que no son del Bósforo propiamente dicho.
No es una isla popular, turística. Es la isla del centro del Bósforo. 

Con esta claridad profundicé en la investigación y todo encajó: las Islas Príncipe están en el mar de Mármara, no en el Bósforo. La isla a la que debemos ir es Kız Kulesi, la Torre de la Doncella. La primera que apareció en mi búsqueda, un mes atrás. La respuesta había estado ahí desde el principio, esperando a que yo dejara de dudar.

El pequeño islote se levanta frente a la costa de Üsküdar, en el lado asiático de Estambul, justo donde las aguas de dos continentes se miran de frente. Se llega en barco.

En el mapa se ve con claridad: un punto de tierra firme, solo, en medio del agua. El centro del Bósforo:

Foto: Carolina Trevisi.
Mis Compañeras de Travesía

Aprovecho para presentarles a quienes caminarán conmigo: las colombianas Yazmín Beltrán Torres, Piedad Franco y María Eugenia Roque. 

El agua nos espera.
Y nosotras vamos a su encuentro.

Desde Estambul continuaremos juntas a Sarajevo, para participar en el retiro en Visoko liderado por Michelle Acosta Valencia. Y después seguiremos el viaje, hacia el sureste de Turquía, tomando como base Şanlıurfa: la tierra de las historias más antiguas.

Uno de los primeros asentamientos mesopotámicos en la cuenca fértil de los los ríos Éufrates y Tigris.
La ciudad de los profetas.
Punto de referencia para las tres principales religiones monoteístas: cristianismo, judaísmo e islam. 

 

Gracias a Yazmín Beltrán Torres quien  me ayudó a ubicar los audios en los cuales recibimos la información, los cuales fueron claves para escribir esta entrada. 

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